<?xml version="1.0"?><!DOCTYPE rdf:RDF SYSTEM "http://dublincore.org/documents/2000/11/dcmes-xml/dcmes-xml-dtd.dtd"><rdf:RDF xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><rdf:Description about="https://revistaepe.utem.cl/articulos/disputas-de-sentidos-en-torno-a-las-nociones-de-juventudes-un-analisis-desde-las-politicas-sociales/"><dc:title>Disputas de sentidos en torno a las nociones de juventudes: un análisis desde las políticas sociales</dc:title><dc:creator>Universidad Tecnológica Metropolitana</dc:creator><dc:date>2020-11-20</dc:date><dc:date>2020-11-20</dc:date></rdf:Description><article><front><journal-meta><journal-title>Disputas de sentidos en torno a las nociones de juventudes: un análisis desde las políticas sociales</journal-title><issn>0719-3653</issn><publisher><publisher-name>Universidad Tecnológica Metropolitana</publisher-name></publisher></journal-meta><article-meta><pub-date pub-type="pub"><day>20</day><month>11</month><year>2020</year></pub-date><volume>8</volume><numero>2</numero></article-meta></front><body><![CDATA[&lt;h4&gt;RESUMEN&lt;span id=&#039;easy-footnote-1-1249&#039; class=&#039;easy-footnote-margin-adjust&#039;&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&#039;easy-footnote&#039;&gt;&lt;a href=&#039;#easy-footnote-bottom-1-1249&#039; title=&#039;&amp;lt;/h4&amp;gt;
&amp;lt;p&amp;gt;Art&iacute;culo de investigaci&oacute;n correspondiente al proyecto: &amp;lt;em&amp;gt;Pol&iacute;ticas sociales, juventudes y territorio: un mapeo de las intervenciones sociales en Villa Mar&iacute;a y San Francisco&amp;lt;/em&amp;gt;, financiado por la Secretar&iacute;a de investigaci&oacute;n y Extensi&oacute;n del Instituto Acad&eacute;mico Pedag&oacute;gico de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Villa Mar&iacute;a. Fecha de inicio: 29 junio de 2018. Resoluci&oacute;n rectoral 594, proyecto finalizado en diciembre de 2019.&amp;lt;/p&amp;gt;
&amp;lt;p&amp;gt;Este escrito es producto de una versi&oacute;n ampliada y revisada de la presentada en las XIII Jornadas de Sociolog&iacute;a. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, 2019.&amp;lt;/p&amp;gt;
&amp;lt;h4&amp;gt;&#039;&gt;&lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h4&gt;
&lt;p&gt;En este escrito se analiza la imagen del mundo vinculada con las pol&iacute;ticas sociales, en tanto estas se encuentran dise&ntilde;adas sobre una serie de supuestos y esquemas de clasificaci&oacute;n que indican los modos en que los problemas sociales son co-construidos desde las intervenciones del Estado. El objetivo es explorar los modos en que la poblaci&oacute;n destinataria de estas intervenciones es problematizada y conceptualizada: la juventud. A partir del an&aacute;lisis documental y la realizaci&oacute;n de entrevistas, se centra la atenci&oacute;n en la normativa de las pol&iacute;ticas sociales y en la palabra de los agentes estatales involucrados en su gesti&oacute;n e implementaci&oacute;n. Se concluye que las juventudes son problematizadas en las pol&iacute;ticas sociales en relaci&oacute;n con una serie de categor&iacute;as adjetivantes que participan de su redefinici&oacute;n y construcci&oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;h4&gt;ABSTRACT&lt;/h4&gt;
&lt;p&gt;This paper analyses the image of the world linked to social policies, as these are designed on a series of assumptions and classification schemes, which indicates the ways in which social problems are co-constructed from state interventions. The objective is to explore the ways in which the target population of these interventions are problematized and conceptualized: the youth. Based on documentary analysis and interviews, the focus is on the normative aspects of social policies and on the words of the state agents involved in their management and implementation. It is concluded that young people are problematized in social policies in relation to a series of adjectival categories that participate in their redefinition and construction.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;h4&gt;INTRODUCCI&Oacute;N&lt;/h4&gt;
&lt;p&gt;En el marco del complejo campo de investigaci&oacute;n vinculado con las juventudes, el cruce entre estas y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas es significativo. Si bien la definici&oacute;n sociol&oacute;gica del concepto de juventud se vuelve una tarea compleja, en su abordaje y definici&oacute;n el Estado, a trav&eacute;s de sus intervenciones sociales, se constituye como referente ineludible. A partir de sus instituciones (familia, escuela, etc.), pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y normativas, el Estado participa de los t&eacute;rminos en que se construyen y clasifican los grupos sociales (Bourdieu, 2007; Lenoir, 1979; V&aacute;zquez, 2015). De all&iacute; que en este art&iacute;culo retomemos el an&aacute;lisis de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, particularmente sociales, para explorar los modos en que las juventudes adquieren relevancia, se constituyen, conforman y asumen existencia en un momento determinado. En otras palabras, nos interesa saber a partir de qu&eacute; atributos, significaciones y adjetivaciones las juventudes son problematizadas desde las intervenciones del Estado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La incorporaci&oacute;n de las y los j&oacute;venes a las preocupaciones de la vida p&uacute;blica en las sociedades contempor&aacute;neas puso de manifiesto no solo las transformaciones socioecon&oacute;micas, culturales y poblacionales, sino, sobre todo, la irrupci&oacute;n de agentes juveniles en los escenarios actuales, generando nuevos retos en las pol&iacute;ticas sociales y en torno al compromiso de los estados para implementar acciones que disputen aquellos sentidos respecto de los modos en que ser&aacute;n abordadas las necesidades, demandas y expresiones de las juventudes. La alusi&oacute;n a la disputa de sentido de las intervenciones estatales refiere el rol protag&oacute;nico que las pol&iacute;ticas sociales poseen en los procesos sociales al transmitir modelos de sociedad deseables, pero tambi&eacute;n al interactuar con los diversos modos de ser en sociedad. Dentro del campo de las juventudes, las pol&iacute;ticas sociales ocupan un rol central al participar en los complejos procesos en los que se construye, delimita y sectoriza la poblaci&oacute;n joven. De all&iacute; la centralidad del objetivo de este art&iacute;culo al recuperar los modos en que las pol&iacute;ticas sociales participan y disputan sentidos en torno a las juventudes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para tal prop&oacute;sito, el escrito se organiza del siguiente modo: en primer lugar, damos cuenta del marco anal&iacute;tico con el que se trabaja, donde se recuperan los principales aportes en el campo de los estudios sobre las juventudes y las pol&iacute;ticas sociales; en segundo lugar, se explicita la estrategia metodol&oacute;gica emprendida en relaci&oacute;n con los objetivos del estudio en que este trabajo se inscribe; en tercer lugar, se presentan los resultados obtenidos ordenados en una serie de ejes que permiten discutir algunos aspectos centrales en relaci&oacute;n con la tem&aacute;tica; por &uacute;ltimo, a modo de reflexiones se recuperan algunos elementos significativos para continuar tensionando el campo de las juventudes en relaci&oacute;n con las pol&iacute;ticas sociales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;h4&gt;1. MARCO ANAL&Iacute;TICO&lt;/h4&gt;
&lt;p&gt;En lo que se refiere a la categor&iacute;a de juventud, en este art&iacute;culo se la reconoce como una categor&iacute;a socialmente construida, por tanto las personas j&oacute;venes son agentes configurados y configurantes de una trama material y simb&oacute;lica de significados y experiencias que se conforma y acontece en la estructura social (Vommaro, 2015; Margulis, 2008; Margulis y Urresti, 2008; Chaves, 2009). En este sentido, supone comprender tanto las posiciones diversas y din&aacute;micas en que las juventudes se encuentran, como aquellas situaciones espec&iacute;ficas que experimentan y las condiciones que despliegan e inhiben sus vidas desde la perspectiva de los grupos sociales (Mart&iacute;n Criado, 1998).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo anterior lleva a entender que, lejos de las primeras producciones que asociaban su definici&oacute;n a determinados aspectos biopsicosexuales, como la edad o el ciclo vital (Erikson, 1968), existe una multiplicidad de dimensiones que dan cuenta de la heterogeneidad y diversidad del mundo social, as&iacute; como del reconocimiento de las diferentes expresiones, trayectorias y experiencias de j&oacute;venes de acuerdo con los escenarios que transitan. Es por ello que se comprende a las juventudes en plural, dado que no solo se las reconoce en sus diversidades y particularidades, sino que, siguiendo a Chaves (2009), se las reconoce como una lucha pol&iacute;tica permanente que reafirma su pluralidad y tramas complejas de existencia en el marco de sentidos, discursos y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que las nombran, etiquetan e intervienen. De esta manera, al definir a las juventudes, se recupera el car&aacute;cter relacional e hist&oacute;rico en el que estas se constituyen, en la medida que lo juvenil se gesta en la confluencia de un conjunto de pr&aacute;cticas, actitudes, comportamientos y condiciones de existencia que son particularmente aceptados y reconocidos por agentes espec&iacute;ficos [j&oacute;venes] que ocupan una determinada posici&oacute;n social en un momento determinado (Gonz&aacute;lez y Brunis, 2018). En esta l&iacute;nea, se subraya que se es joven en contextos espec&iacute;ficos, situados en un tiempo y espacio particular que dan cuenta de posiciones desiguales en la estructura social y de su condici&oacute;n en tanto j&oacute;venes (Mekler, 1992). Dicha condici&oacute;n no puede ser explicada en s&iacute; misma, sino que se construye desde c&oacute;mo es vivida por quienes son definidos como j&oacute;venes, as&iacute; como desde las interpelaciones y categorizaciones que se elaboran entre las personas definidas como no-j&oacute;venes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El punto de partida que se opt&oacute; para definir a las juventudes se enfrenta a la mirada biologicista y adultoc&eacute;ntrica que, como se ver&aacute; en este an&aacute;lisis, generalmente adoptan las diferentes pol&iacute;ticas orientadas a este sector de la poblaci&oacute;n. As&iacute;, las intervenciones del Estado, en este caso las pol&iacute;ticas sociales, se elaboran desde una noci&oacute;n naturalizadora de lo juvenil que lo comprende como una etapa de la vida hacia la adultez y, por tanto, anclada en aspectos biol&oacute;gicos y psicosociales (Erikson, 1968; Unicef, 2002). Dos elementos surgen de esta perspectiva: por un lado, la edad aparece como un dato meramente biol&oacute;gico y estructurador de la realidad social, a partir de la que se establecen l&iacute;mites arbitrarios que tienden a homogeneizar a las juventudes e influyen, por lo tanto, en la construcci&oacute;n de juventud (Bourdieu, 1990); por otro lado, se refuerzan c&oacute;digos de dominio adultoc&eacute;ntricos (Duarte Quapper, 2012) que cosifican a las personas j&oacute;venes, dado que las entienden como &lt;em&gt;menores&lt;/em&gt;, en el marco de relaciones de subordinaci&oacute;n y en una etapa de transici&oacute;n y preparaci&oacute;n hacia la adultez, considerada como fin en la sociedad de hoy.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este art&iacute;culo, por otra parte, se trabaja con una noci&oacute;n amplia de pol&iacute;ticas sociales, entendi&eacute;ndolas como aquellos modos de intervenci&oacute;n estatal que afectan las condiciones de vida de las poblaciones, implicando diversos niveles de complejidad (Cena, 2018) que van desde las conexiones entre reg&iacute;menes de acumulaci&oacute;n, la cuesti&oacute;n social y pol&iacute;ticas sociales en tanto modos transitorios de abordaje, hasta la territorialidad en que las pol&iacute;ticas sociales intervienen y, por lo tanto, comprenden lo que estas son en t&eacute;rminos de afectaci&oacute;n de las personas destinatarias, agentes estatales, organizaciones de la sociedad civil, etc. (De Sena, 2014).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Realizar un abordaje de las pol&iacute;ticas sociales dirigidas a las juventudes implica, al menos, enfrentar dos procesos de conceptualizaci&oacute;n que a los fines de esta investigaci&oacute;n han sido centrales. En primer lugar, advertir que dichas intervenciones estatales, materializadas a partir de las pol&iacute;ticas sociales, adquieren significaci&oacute;n en determinados procesos sociohist&oacute;ricos que podr&iacute;an resumirse bajo el concepto de &lt;em&gt;cuesti&oacute;n social&lt;/em&gt; (Castel, 1997). En segundo lugar, establecer que la inquietud en explorar estos tipos de intervenci&oacute;n descansa en la intenci&oacute;n de reconstruir los modos en que las juventudes emergen desde las pol&iacute;ticas sociales. Esto es, corporizando una serie de situaciones problem&aacute;ticas que, instaladas en agenda, movilizan y son concretizadas por las mismas (De Sena, 2016).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta l&iacute;nea, las pol&iacute;ticas sociales disputan sentidos alrededor de las problem&aacute;ticas que pretenden abordar (De Sena y Cena, 2014). As&iacute;, no solamente abordan las situaciones instaladas en la escena p&uacute;blica como problem&aacute;ticas, sino que, adem&aacute;s, a partir de su intervenci&oacute;n contribuyen a delimitarlas (Scribano, De Sena y Cena, 2015). Esto es, establecen cu&aacute;les son las situaciones problem&aacute;ticas que movilizan recursos estatales, qu&eacute; caracter&iacute;sticas asumen dichas problem&aacute;ticas (econ&oacute;micas, culturales, laborales, de formaci&oacute;n, etc.), cu&aacute;les son los recursos que se disponen y facilitan para abordarlas (transferencias de dinero, capacitaciones, subsidios, bienes o servicios, etc.) y qui&eacute;n representa la poblaci&oacute;n afectada; es decir, bajo qu&eacute; caracter&iacute;sticas la poblaci&oacute;n es posicionada como destinataria de la intervenci&oacute;n estatal (Cena, 2014a).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dentro de estas dimensiones que permiten conceptualizar las pol&iacute;ticas sociales, en este art&iacute;culo se recupera la noci&oacute;n de &lt;em&gt;imagen de mundo&lt;/em&gt;. Esta categor&iacute;a permite explorar los procesos de abordaje de las problem&aacute;ticas a partir de las pol&iacute;ticas sociales, lo que implica poder bucear mucho m&aacute;s all&aacute; de la problematizaci&oacute;n inmediata, de lo que en un momento particular se est&eacute; expresando como problema social. Requiere poder advertir la red de significados que, a modo de supuestos, sustentan la intervenci&oacute;n estatal sobre, desde y en dicha situaci&oacute;n problem&aacute;tica (Scribano, 2004). El concepto de imagen de mundo (Scribano, 1998) permite se&ntilde;alar los supuestos a partir de los cuales determinados modos de intervenci&oacute;n vienen dise&ntilde;ados y ejecutados, en tanto intervenciones que disputan sentidos en torno a qu&eacute; es considerado un problema social (Scribano, De Sena y Cena, 2015). Dentro de los componentes de la imagen de mundo, uno en particular lo constituye la noci&oacute;n de &lt;em&gt;agente&lt;/em&gt;. Por ejemplo, en el caso particular de este escrito nos proponemos indagar a partir de cu&aacute;les criterios las juventudes son problematizadas en funci&oacute;n de las intervenciones del Estado. Es decir, a partir de qu&eacute; denominaciones, caracter&iacute;sticas, perfiles y adjetivaciones las juventudes emergen como poblaci&oacute;n destinataria de las intervenciones estatales. La delimitaci&oacute;n etaria, por g&eacute;nero y/o la adjetivaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n que la intervenci&oacute;n estatal lleva a cabo por medio de sus pol&iacute;ticas, nos permitir&aacute; particularizar a las juventudes destinatarias de estas, dando cuenta de las luchas por la definici&oacute;n de los l&iacute;mites entre grupos sociales en el marco de la regulaci&oacute;n del conflicto social propio de sociedades y estados modernos capitalistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el amplio campo de estudio sobre las pol&iacute;ticas sociales, en este escrito nos centramos en aquellas orientadas a las juventudes. Existen ya significativos trabajos que han escenificado la fragmentaci&oacute;n, desarticulaci&oacute;n y desorganizaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a las juventudes sin una mirada integral (Garc&iacute;a-Garc&iacute;a, 2019), la sectorizaci&oacute;n al interior de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas (de empleo, salud, educaci&oacute;n, etc.) sin trabajar con sectores juveniles espec&iacute;ficamente (Pleniscar, 2016; Rodr&iacute;guez, 2003), as&iacute; como tambi&eacute;n aquellos que se han ocupado de problematizar los modos en que las juventudes han sido construidas por y a partir de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas (Pleniscar, 2016; V&aacute;zquez, 2015). En este art&iacute;culo, junto con las discusiones en el campo de las juventudes en Am&eacute;rica Latina (Pleniscar, 2016), nos proponemos dar cuenta de los modos en que son problematizadas en intersecci&oacute;n con las intervenciones sociales del Estado, debido a que &nbsp;&ldquo;en algunos casos, naturaliza[n] ciertos prejuicios o estereotipos sobre los y las j&oacute;venes que muchas veces son producto de sesgos pol&iacute;ticos, te&oacute;ricos y epistemol&oacute;gicos que intervienen en la construcci&oacute;n de los problemas sociales&rdquo; (Pleniscar, 2016, p. 1.651).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir de lo expuesto, el objetivo de este escrito es no solo dar cuenta del reconocimiento de cada una de las intervenciones sociales dirigidas a las juventudes, sino tambi&eacute;n comenzar a explorar c&oacute;mo se define la poblaci&oacute;n destinataria y, en esa direcci&oacute;n, contribuir a su delimitaci&oacute;n. En el apartado siguiente explicitamos las decisiones metodol&oacute;gicas emprendidas para el abordaje del objetivo propuesto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;h4&gt;2. MATERIALES Y M&Eacute;TODOS&lt;/h4&gt;
&lt;p&gt;En esta secci&oacute;n describiremos la estrategia metodol&oacute;gica emprendida. Tal como hemos delimitado previamente, este escrito se inscribe en un proyecto de investigaci&oacute;n m&aacute;s amplio de car&aacute;cter exploratorio. El objetivo principal del mencionado proyecto implic&oacute; realizar una primera aproximaci&oacute;n a las intervenciones estatales que, en el per&iacute;odo bajo estudio, fueron orientadas a las juventudes locales. El trabajo realizado puede ser ordenado en dos grandes etapas. La primera de ellas consisti&oacute; en el an&aacute;lisis documental (Teylor y Bogdan, 1994; Valles, 2000; Solanilla, 2007). Esta t&eacute;cnica busc&oacute; reconstruir los modos en que han sido abordadas las juventudes y sus problem&aacute;ticas en el dise&ntilde;o de las diferentes pol&iacute;ticas sociales, de manera que han sido recuperadas intervenciones de corte nacional, provincial y/o municipal, implementadas en dos ciudades del interior urbano de la provincia de C&oacute;rdoba, Argentina. Uno de los principales resultados de esta t&eacute;cnica es que habilit&oacute; una sistematizaci&oacute;n de las intervenciones estatales hacia j&oacute;venes. Dicha informaci&oacute;n fue ordenada en funci&oacute;n del tipo de pol&iacute;tica, sus objetivos, poblaci&oacute;n destinataria, bienes y/o servicios que ofrece, entre otras dimensiones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En segundo lugar, se implementaron entrevistas (Piovani, 2007; De Sena, 2012) a agentes estatales que, directa o indirectamente, estuvieran vinculados con la gesti&oacute;n, ejecuci&oacute;n, evaluaci&oacute;n y/o resignificaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales bajo estudio. El objetivo que ha guiado la implementaci&oacute;n de esta t&eacute;cnica ha sido adentrarnos a los marcos de referencia de las personas entrevistadas y, por tanto, acceder a los modos en que la realidad (en este caso, respecto de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en su vinculaci&oacute;n con las juventudes) es interpretada, vivida, sentida y percibida. En otras palabras, se busc&oacute; la reconstrucci&oacute;n de los modos y significados en que las problem&aacute;ticas de las juventudes fueron y son definidas y establecidas en el per&iacute;odo de referencia. Las entrevistas abarcaron las distintas &aacute;reas y dependencias que a nivel local desarrollan, gestionan y/o ejecutan acciones orientadas a las juventudes. Se ha seleccionado a los agentes estatales porque representan &lt;em&gt;portavoces&lt;/em&gt; de las pol&iacute;ticas sociales orientadas a las juventudes estudiadas. Es decir, aquellos agentes que, en tanto gestores, planificadores y ejecutores de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en cuesti&oacute;n, nos acercan a los significados y caracter&iacute;sticas que asumen tales intervenciones estatales en los territorios urbanos trabajados, a saber: las ciudades de Villa Mar&iacute;a y San Francisco de la provincia de C&oacute;rdoba, Argentina. Tales portavoces autorizados como informantes instituidos (Combessie, 2005) ocupan una posici&oacute;n de responsabilidad y referencia en las diferentes secretar&iacute;as, oficinas, agencias y/o dependencias municipales, provinciales y nacionales. Adem&aacute;s, ofrecen puntos de vista vinculados con la ejecuci&oacute;n concreta de las pol&iacute;ticas sociales direccionadas a j&oacute;venes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es relevante se&ntilde;alar que este estudio se realiz&oacute; en las ciudades intermedias de Villa Mar&iacute;a y San Francisco, ubicadas en el interior de la provincia de C&oacute;rdoba, Argentina. Ambas localidades se encuentran conectadas entre s&iacute; por la Ruta Nacional 158, que permite la conexi&oacute;n con otras v&iacute;as nacionales de circulaci&oacute;n de bienes y productos nacionales y, adem&aacute;s, sirve de tr&aacute;nsito para un alto porcentaje del transporte internacional en lo que se denomina corredor Mercosur-Chile. En una breve descripci&oacute;n, se observa que ambas ciudades se constituyen en cabeceras de departamento y, por lo tanto, concentran la mayor cantidad de actividades administrativas de la jurisdicci&oacute;n en la que se encuentran. Confluye, entonces, un amplio desarrollo en materia de educaci&oacute;n, cultura e industria, conform&aacute;ndose como una regi&oacute;n econ&oacute;micamente activa, pero al mismo tiempo con fuertes desigualdades socioecon&oacute;micas entre sus habitantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entre los ejes anal&iacute;ticos, nos acercamos a distintas dimensiones que dan cuenta de c&oacute;mo perciben los agentes estatales las pol&iacute;ticas sociales destinadas a j&oacute;venes, as&iacute; como los modos en que representan a tales agentes. Esto signific&oacute; analizar c&oacute;mo se define a la poblaci&oacute;n destinataria, no solo c&oacute;mo se caracteriza desde la letra de la pol&iacute;tica. Se trata, sobre todo, de recuperar aquellas categor&iacute;as &lt;em&gt;adjetivantes&lt;/em&gt; que construidas en torno a las y los j&oacute;venes con los que trabajan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir del trabajo de campo realizado, se elabor&oacute; un &lt;em&gt;mapeo&lt;/em&gt; de las intervenciones estatales vinculadas con las juventudes. Ordenar gr&aacute;ficamente la informaci&oacute;n generada permiti&oacute; dar cuenta de la ubicaci&oacute;n, concentraci&oacute;n/dispersi&oacute;n, objetivos, recursos y abordajes de las pol&iacute;ticas sociales del Estado. Seg&uacute;n los objetivos y fines de este escrito, la utilizaci&oacute;n de un mapeo responde a la necesidad de representar de manera simplificada determinados fen&oacute;menos, en este caso aquellas intervenciones estatales bajo la modalidad de pol&iacute;ticas sociales. Es necesario destacar que ello no implic&oacute; cartografiar las intervenciones sociales del Estado, aunque s&iacute; dar cuenta de la ubicaci&oacute;n en las ciudades aludidas, concentraci&oacute;n/dispersi&oacute;n, solapamiento de jurisdicciones, objetivos, recursos y abordajes. La utilizaci&oacute;n de mapeos para las Ciencias Sociales se vuelve relevante no solamente para la creaci&oacute;n de diagn&oacute;sticos socio-territoriales, sino tambi&eacute;n para el trabajo en y con la vida social y cultural (Ochoa-Garc&iacute;a, 2002). Los mapeos contribuyen entonces a reconstruir una determinada visi&oacute;n que ayuda a recrear, transformar y alterar la percepci&oacute;n de un espacio (Ochoa-Garc&iacute;a, 2002). En el caso de este estudio, en relaci&oacute;n con las im&aacute;genes del mundo de las pol&iacute;ticas sociales orientadas a las juventudes en las ciudades de Villa Mar&iacute;a y San Francisco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;h4&gt;3. RESULTADOS&lt;/h4&gt;
&lt;p&gt;En este apartado se recupera parte del an&aacute;lisis realizado en torno al mapeo de las pol&iacute;ticas sociales orientadas a las juventudes en las ciudades de referencia. Este proceso anal&iacute;tico se ha construido en torno a ejes complementarios: 1) se realiza una descripci&oacute;n general de las intervenciones estatales identificadas, que dan cuenta de la importancia que asumi&oacute; en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas la cuesti&oacute;n juvenil en las orientaciones de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Para ello hemos elaborado el Diagrama 1 que habilita la visualizaci&oacute;n de la cantidad de medidas implementadas, tipo de intervenci&oacute;n, nivel jurisdiccional, etc. 2) Se centra la atenci&oacute;n en la noci&oacute;n de agente, reconstruyendo las caracter&iacute;sticas que asumen las juventudes en las definiciones que realizan las pol&iacute;ticas sociales desde sus dise&ntilde;os. 3) Se exploran las definiciones sobre las juventudes que realizan los agentes estatales involucrados en las pol&iacute;ticas sociales aludidas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir de estos ejes se intenta explorar los modos en que las juventudes han sido construidas por y a partir de las disputas de sentidos realizadas por las pol&iacute;ticas sociales en el territorio local.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;3.1. Las juventudes en agenda&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esta primera aproximaci&oacute;n a las pol&iacute;ticas sociales orientadas a las juventudes locales, se observ&oacute; que, tal como se&ntilde;ala V&aacute;zquez (2015), existe un amplio y heterog&eacute;neo universo de acciones y regulaciones vinculadas con las juventudes en los territorios que fueron objeto de estudio. Las mismas se constituyen en intervenciones enfocadas a diferentes problem&aacute;ticas respecto de la reproducci&oacute;n social de la vida de tales agentes, por lo que se reconoce la incorporaci&oacute;n de la cuesti&oacute;n juvenil en la agenda p&uacute;blica como necesaria en la din&aacute;mica de las sociedades contempor&aacute;neas. Las personas j&oacute;venes est&aacute;n cada vez m&aacute;s presentes en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que los diferentes actores estatales promueven, generan e implementan en sus espacios de gesti&oacute;n y gobierno. Este art&iacute;culo centra la atenci&oacute;n en pol&iacute;ticas sociales que contemplan directa o indirectamente a las juventudes y en las que, a partir del trabajo de campo realizado, se han identificado dos enfoques. El primero de ello da cuenta de un abordaje tradicional que enmarca las pol&iacute;ticas sociales en una mirada del ser joven asociada a una etapa juvenil de transici&oacute;n y/o preparaci&oacute;n para la vida adulta. El segundo de ellos, considerado por la bibliograf&iacute;a como m&aacute;s &lt;em&gt;avanzado&lt;/em&gt; (Krauskopf, 2004), se enfoca en el desarrollo del/la joven como proceso de transformaci&oacute;n que, en relaci&oacute;n con su entorno, es considerado como un actor estrat&eacute;gico para los procesos de desarrollo. Ahora bien, a partir del an&aacute;lisis realizado, ello no se traduce f&aacute;cilmente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img fetchpriority=&quot;high&quot; decoding=&quot;async&quot; class=&quot;aligncenter wp-image-1253 size-full&quot; src=&quot;https://revistaepe.utem.cl/wp-content/uploads/sites/7/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-14-a-las-08.39.41.png&quot; alt=&quot;&quot; width=&quot;1704&quot; height=&quot;1270&quot; srcset=&quot;https://revistaepe.utem.cl/wp-content/uploads/sites/7/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-14-a-las-08.39.41.png 1704w, https://revistaepe.utem.cl/wp-content/uploads/sites/7/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-14-a-las-08.39.41-300x224.png 300w, https://revistaepe.utem.cl/wp-content/uploads/sites/7/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-14-a-las-08.39.41-1024x763.png 1024w, https://revistaepe.utem.cl/wp-content/uploads/sites/7/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-14-a-las-08.39.41-768x572.png 768w, https://revistaepe.utem.cl/wp-content/uploads/sites/7/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-14-a-las-08.39.41-1536x1145.png 1536w, https://revistaepe.utem.cl/wp-content/uploads/sites/7/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-14-a-las-08.39.41-200x149.png 200w, https://revistaepe.utem.cl/wp-content/uploads/sites/7/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-14-a-las-08.39.41-150x112.png 150w&quot; sizes=&quot;(max-width: 1704px) 100vw, 1704px&quot; /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;Fuente: elaboraci&oacute;n propia con base en el proyecto de investigaci&oacute;n: &lt;em&gt;Pol&iacute;ticas sociales, juventudes y territorio. Un mapeo de las intervenciones sociales en Villa Mar&iacute;a y San Francisco&lt;/em&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algunas interrogantes, tales como: &iquest;cu&aacute;les son las pol&iacute;ticas sociales orientadas a las juventudes locales que se ponen en juego en las ciudades mencionadas?, &iquest;c&oacute;mo se presentan tales intervenciones sociales del Estado en el territorio local?, &iquest;cu&aacute;les de esas pol&iacute;ticas corresponden al nivel nacional y provincial?, &iquest;cu&aacute;les al municipal?, sirvieron de puntapi&eacute; para elaborar el Diagrama 1, en el que se expresan las diferentes pol&iacute;ticas sociales orientadas a las juventudes que caracterizan la formulaci&oacute;n, gesti&oacute;n e implementaci&oacute;n de las mismas en los territorios locales de Villa Mar&iacute;a y San Francisco. En el mapeo que se realiz&oacute; se pudieron identificar, en 2018, diecisiete (17) intervenciones socio-estatales en total, dirigidas, ya sea directa o indirectamente, a las juventudes, de las cuales tres (3) son producto de la gesti&oacute;n y planificaci&oacute;n de los gobiernos municipales; diez (10) responden a programas, proyectos y/o planes de dependencias y secretar&iacute;as de la provincia de C&oacute;rdoba; y cuatro (4) al nivel nacional. Se observan, as&iacute;, tres aspectos claves: primero, la relevancia social que adquiere este grupo poblacional en la definici&oacute;n y promoci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, en este caso sociales, que intentan abordar y disputar sentidos en relaci&oacute;n con las necesidades, intereses y problem&aacute;ticas juveniles; segundo, se visibilizaron las pol&iacute;ticas sociales orientadas a las juventudes en las distintas jurisdicciones, particularmente, sobresalen en el per&iacute;odo estudiado aquellas que corresponden al nivel provincial; tercero, el reconocimiento de una red interinstitucional que supone una articulaci&oacute;n entre diferentes agentes e instituciones, as&iacute; como la yuxtaposici&oacute;n, contraposici&oacute;n y/o complementariedad de las intervenciones estatales orientadas a j&oacute;venes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tal como hemos explicitado en la introducci&oacute;n a este art&iacute;culo, un aspecto significativo de la imagen del mundo se vincula, por un lado, con la presencia/ausencia de una determinada tem&aacute;tica en la agenda p&uacute;blica a partir de intervenciones concretas (esto significa advertir si en t&eacute;rminos de problema por abordar las juventudes se han posicionado o no como una preocupaci&oacute;n para las pol&iacute;ticas sociales); es decir, analizar las pol&iacute;ticas sociales por acci&oacute;n u omisi&oacute;n (Ozslak y O&acute;Donell, 1981). En este sentido, se han mapeado un n&uacute;mero significativo de intervenciones estatales dirigidas a las juventudes, de las cuales 6 se encuentran indirectamente relacionadas con personas j&oacute;venes y 11 directamente con poblaci&oacute;n destinataria. Respecto de las indirectas, aludimos a que, si bien no toman excluyentemente dentro de su poblaci&oacute;n receptora a las juventudes, se observa un paulatino aumento de j&oacute;venes entre sus receptores&lt;span id=&#039;easy-footnote-2-1249&#039; class=&#039;easy-footnote-margin-adjust&#039;&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&#039;easy-footnote&#039;&gt;&lt;a href=&#039;#easy-footnote-bottom-2-1249&#039; title=&#039;Para definirlas no hemos utilizado directamente un criterio etario, sino que hemos tomado los criterios y definiciones derivados de las intervenciones estatales previamente mencionadas que se han orientado directamente a j&oacute;venes. En otras palabras, utilizando como referencia lo que esas intervenciones estatales sostienen como juventudes es que hemos calculado el criterio aludido.&#039;&gt;&lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;. Aquellas directamente orientadas a las juventudes establecen criterios de exclusi&oacute;n/inclusi&oacute;n de las mismas (principalmente a partir de criterios etarios).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dentro de los componentes del concepto de imagen de mundo, aqu&iacute; nos centramos en la noci&oacute;n de agentes. Es decir, &iquest;c&oacute;mo se conceptualiza a las juventudes, en tanto poblaci&oacute;n destinataria de las pol&iacute;ticas sociales bajo estudio?, &iquest;qu&eacute; concepciones prevalecen o se reproducen en el campo de las pol&iacute;ticas sociales?, &iquest;qu&eacute; adjetivaciones y problem&aacute;ticas son posicionadas como part&iacute;cipes de la noci&oacute;n de j&oacute;venes en las intervenciones estatales? En el apartado siguiente problematizamos los modos en que las pol&iacute;ticas sociales analizadas posicionan a las juventudes en funci&oacute;n de las dimensiones aludidas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;3.2. &iquest;Qu&eacute; dicen las pol&iacute;ticas sociales sobre las juventudes?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como venimos se&ntilde;alando, son diferentes los estudios sociol&oacute;gicos que han demostrado la imposibilidad de definir a las juventudes a partir de un &uacute;nico criterio, y esta imposibilidad tambi&eacute;n se traslada al momento de abordar las pol&iacute;ticas sociales orientadas a este sector de la poblaci&oacute;n. &ldquo;El Estado, como lo muestran Bourdieu (2007) y Lenoir (1979; 2000) es uno de los principales productores de t&eacute;rminos que construyen y clasifican grupos sociales&rdquo; (V&aacute;zquez, 2015, p. 10). Por lo tanto, expresan diferentes producciones socioestatales desde las cuales se reconoce e interviene a las juventudes. En esta l&iacute;nea, existen diferentes criterios desde los que se la produce y el Estado, si bien es un actor clave, es uno m&aacute;s entre otros actores, grupos e instituciones que participan en la definici&oacute;n de juventudes, en tanto categor&iacute;a socialmente construida (Krauskopf, 1998; Plesnicar, 2010).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este apartado nos interrogamos acerca de c&oacute;mo se conceptualizan o son definidas las juventudes en tanto poblaci&oacute;n destinataria de las pol&iacute;ticas sociales bajo estudio, qui&eacute;nes son considerados j&oacute;venes y qui&eacute;nes no, cu&aacute;les son los atributos que predominan en tales definiciones en las intervenciones socioestatales identificadas. Tal como hemos se&ntilde;alado m&aacute;s arriba, luego del mapeo realizado, observamos que las pol&iacute;ticas sociales orientadas a las juventudes constituyen, en las ciudades de referencia, un n&uacute;mero significativo de intervenciones que, directa o indirectamente, se dirigen al sector poblacional mencionado. En la Tabla 1 se observan, exponiendo una pol&iacute;tica social por cada nivel jurisdiccional, los modos en que las juventudes son abordadas por parte de las intervenciones estatales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img decoding=&quot;async&quot; class=&quot;aligncenter wp-image-1254 &quot; src=&quot;https://revistaepe.utem.cl/wp-content/uploads/sites/7/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-14-a-las-08.43.19.png&quot; alt=&quot;&quot; width=&quot;579&quot; height=&quot;495&quot; srcset=&quot;https://revistaepe.utem.cl/wp-content/uploads/sites/7/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-14-a-las-08.43.19.png 1212w, https://revistaepe.utem.cl/wp-content/uploads/sites/7/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-14-a-las-08.43.19-300x256.png 300w, https://revistaepe.utem.cl/wp-content/uploads/sites/7/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-14-a-las-08.43.19-1024x875.png 1024w, https://revistaepe.utem.cl/wp-content/uploads/sites/7/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-14-a-las-08.43.19-768x656.png 768w, https://revistaepe.utem.cl/wp-content/uploads/sites/7/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-14-a-las-08.43.19-200x171.png 200w, https://revistaepe.utem.cl/wp-content/uploads/sites/7/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-14-a-las-08.43.19-150x128.png 150w&quot; sizes=&quot;(max-width: 579px) 100vw, 579px&quot; /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;Fuente: elaboraci&oacute;n propia con base en Scribano, De Sena y Cena (2015).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Respecto de los modos en que las y los j&oacute;venes son definidos, en tanto poblaci&oacute;n destinataria de las pol&iacute;ticas sociales, a continuaci&oacute;n se advierten en este trabajo al menos dos criterios que permiten conceptualizar dichos agentes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3.2.1. &ldquo;Eres joven seg&uacute;n tu edad&rdquo;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar, cabe mencionar el criterio etario, en la medida que es el enfoque m&aacute;s inmediato y, generalmente, utilizado para la formulaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas y programas para j&oacute;venes (Bendit, 2014). Tal como puede observarse en un programa de corte nacional que expl&iacute;citamente dice dirigirse a las juventudes, se sostiene, dentro de la definici&oacute;n de poblaci&oacute;n destinataria el criterio etario de 18 a 24 a&ntilde;os (PJMMT), el de corte provincial de 16 a 24 a&ntilde;os (PPP), mientras que el Programa de Educaci&oacute;n de J&oacute;venes y Adultos de alcance municipal define a su poblaci&oacute;n destinataria como mayores de 14 a&ntilde;os, para cumplimentar los estudios primarios, y mayores de 18 a&ntilde;os de edad para terminar los estudios formales de nivel medio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La delimitaci&oacute;n de los rangos de edad no es homog&eacute;nea y, por el contrario, var&iacute;a seg&uacute;n cada pol&iacute;tica y/o programa, pero se pueden distinguir dos delimitaciones claras en las intervenciones estatales expuestas: una franja que los ubica entre los 16 y 18 a&ntilde;os hasta los 24, y otra que abarca el rango de edad de 25 a 35 a&ntilde;os, seg&uacute;n el trabajo de campo realizado. Estos l&iacute;mites definidos, m&aacute;s o menos arbitrariamente, dependen tanto de los objetivos de las pol&iacute;ticas implementadas (sean de participaci&oacute;n social y/o pol&iacute;tica, de trabajo socioeducativo/comunitario, de empleabilidad, de formaci&oacute;n en oficio o capacitaci&oacute;n, etc.), como de las condiciones sociales, las necesidades y/o responsabilidades atribuidas a las juventudes por parte del Estado. En este aspecto se privilegia la edad como dato sociodemogr&aacute;fico de definici&oacute;n de las juventudes como grupo objetivo, en el cual la variable edad como dato biol&oacute;gico, y no como edad social (Bourdieu, 2000), determina qui&eacute;nes son j&oacute;venes y qui&eacute;nes no (adultos, viejos) dentro de la sociedad, de acuerdo con un determinado tramo etario. As&iacute; se define a las personas j&oacute;venes a partir de t&eacute;rminos que tienden a ser homog&eacute;neos y universales. Esto pone de manifiesto que no se tomen como referencia, en la pol&iacute;tica tal como se presenta, las especificidades de las juventudes que comprendan sus escenarios de vida situados, las posiciones sociales y las relaciones que enmarcan y en las que se expresan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La edad, entonces, es un criterio que permite identificar de manera expl&iacute;cita y homogeneizar a los destinatarios de las distintas intervenciones sociales; sin embargo, es un referente que resulta insuficiente en la definici&oacute;n de las juventudes. En otras palabras, siguiendo a Bourdieu (2000), es una variable que, definida biol&oacute;gicamente, permite constituir a las juventudes como grupo social y se presenta con una aparente neutralidad y de f&aacute;cil tratamiento estad&iacute;stico. As&iacute; se generalizan caracter&iacute;sticas y/o comportamientos de las y los j&oacute;venes, invisibilizando no solo la diversidad de condiciones, necesidades y realidades, sino tambi&eacute;n las particularidades en que viven, por ejemplo, las mujeres j&oacute;venes (Alpizar y Bernal, 2003).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3.2.2. &ldquo;Ser&aacute;s un joven desde la falta o no ser&aacute;s&rdquo;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro criterio que est&aacute; en juego desde la letra de las pol&iacute;ticas sociales que aqu&iacute; se analizan, refiere a las condiciones sociales, culturales y econ&oacute;micas de las juventudes destinatarias. Dicho de otra manera, las personas j&oacute;venes son definidas como agentes &lt;em&gt;desempleadas&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;desocupadadas&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;con estudios primarios incompletos&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;con estudios secundarios incompletos&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;sin estudios&lt;/em&gt;; es decir, a partir de una serie de adjetivaciones ancladas en la falta, en la ausencia. El desempleo, la desocupaci&oacute;n, la pobreza, la falta de formaci&oacute;n y/o la ausencia de la terminalidad educativa formal-obligatoria, son adjetivaciones que desde las pol&iacute;ticas sociales analizadas definen a la poblaci&oacute;n joven, en sinton&iacute;a con las perspectivas ancladas en la transici&oacute;n en tanto momento incompleto de desarrollo de la vida (Criado, 1998) y desde una mirada centrada en las posiciones adultas como lugar &lt;em&gt;de llegada&lt;/em&gt; o posici&oacute;n a alcanzar. Transici&oacute;n que se enmarca, en este caso, en una etapa del ciclo vital y que supone un proceso de desarrollo en el que las y los j&oacute;venes ya no son considerados ni&ntilde;as/ni&ntilde;os, pero tampoco han alcanzado aquello que se define como &lt;em&gt;vida adulta&lt;/em&gt;. En esta etapa se encuentran en una especie de moratoria social (Erikson, 1968), cuya centralidad radica en la constituci&oacute;n de la identidad. Desde esta perspectiva, las juventudes, desde la administraci&oacute;n p&uacute;blica, aparecen como un estado inferiorizado, incompleto, que requiere de una serie de regulaciones, habilidades y preparaciones para alcanzar el &lt;em&gt;punto de llegada&lt;/em&gt; marcado por el adultocentrismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al mismo tiempo se observa, al hablar desde las faltas, que las intervenciones sociales del estado tambi&eacute;n se encuentran ancladas en una perspectiva sociol&oacute;gica de las transiciones juveniles que, de nuevo, desde una mirada adultoc&eacute;ntrica, conceptualiza a las juventudes a partir de per&iacute;odos de &lt;em&gt;tr&aacute;nsito a&lt;/em&gt; o en &lt;em&gt;pasajes de posiciones&lt;/em&gt; que suponen la autonom&iacute;a econ&oacute;mica y la emancipaci&oacute;n familiar plena (Casal, 2006 y 2014). Esto es, el paso de la educaci&oacute;n al empleo, la autonom&iacute;a residencial y/o la constituci&oacute;n de una familia propia. Ahora bien, en la complejidad de las sociedades capitalistas contempor&aacute;neas, es precisamente la carencia en cuanto al acceso a determinados recursos, habilidades y disposiciones, as&iacute; como la exclusi&oacute;n econ&oacute;mica y social, ligada a un tiempo y espacio tambi&eacute;n fragmentados, que sit&uacute;a a j&oacute;venes a vivir al &lt;em&gt;margen&lt;/em&gt; de los referentes socio-institucionales tradicionales marcados por la divisi&oacute;n del trabajo del mundo &lt;em&gt;adulto&lt;/em&gt;. Ello dialoga con estas miradas desde las transiciones y, por tanto, les otorga tales significados a las conceptualizaciones de las juventudes dentro de la pol&iacute;tica social. Se&ntilde;ala Claudia Jacinto (2010): &ldquo;De este modo, ciertos programas dirigidos a los m&aacute;s pobres lejos de ampliar los &ldquo;espacios&rdquo; y los &aacute;mbitos de socializaci&oacute;n de los j&oacute;venes, los &ldquo;anclan&rdquo; en sus contextos de exclusi&oacute;n, sin lograr sumar sinergias en la generaci&oacute;n de mecanismos de inclusi&oacute;n social&rdquo; (p. 143).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En estas definiciones entran en tensi&oacute;n dimensiones estructurales e institucionales con otras m&aacute;s individuales y subjetivas que hacen a la compleja realidad juvenil. En este contexto, es loable indagar en qu&eacute; medida tales intervenciones estatales dan cuenta de una comprensi&oacute;n que individualiza las problem&aacute;ticas de las juventudes en condiciones de pobreza; qu&eacute; particularidades poseen las juventudes destinatarias de las pol&iacute;ticas sociales analizadas; hasta qu&eacute; punto, desde las administraciones estatales, se separa la condici&oacute;n de joven con su posici&oacute;n y condici&oacute;n de clase (Criado, 1998); de qu&eacute; formas las pol&iacute;ticas sociales moldean determinados modos de ser, estar y habitar (De Sena, 2014) la juventud en contextos de pobreza. Se vuelve significativo, entonces, recuperar el rol, la presencia y la importancia performativa que las administraciones p&uacute;blicas poseen sobre el concepto de juventud y los modos en que estas interaccionan, habitan y adquieren existencia a partir de las intervenciones sociales materializadas en las pol&iacute;ticas sociales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;3.3. Cu&aacute;les j&oacute;venes desde los agentes del Estado?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este punto, las formas en que se define a la poblaci&oacute;n destinataria de una pol&iacute;tica social no es ingenua, sino que da cuenta de un determinado marco te&oacute;rico/pol&iacute;tico (Oszlak y O&amp;#8217;donnell, 1995; De Sena, 2014; Grassi, 2003), que a modo de sustento reproduce o cuestiona un determinado orden de cosas (Acevedo, Artazo y L&oacute;pez, 2007). En este sentido es que luego del mapeo realizado se propone observar los modos en que las juventudes emergen desde las narraciones de los agentes involucrados en la gesti&oacute;n y ejecuci&oacute;n de las intervenciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Respecto de los modos en que las juventudes emergen como poblaci&oacute;n destinataria de las pol&iacute;ticas sociales bajo estudio, podemos advertir al menos los siguientes 4 ejes anal&iacute;ticos: problemas &lt;em&gt;de&lt;/em&gt; las juventudes, delimitaci&oacute;n de qui&eacute;nes son/no son j&oacute;venes, adjetivaciones respecto de las juventudes y g&eacute;nero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;&nbsp;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3.3.1. Los problemas &lt;em&gt;de&lt;/em&gt; las juventudes&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En funci&oacute;n de las problem&aacute;ticas vinculadas con las juventudes, se ha observado una reiterada referencia al desempleo y desocupaci&oacute;n, as&iacute; como tambi&eacute;n a la falta de capacitaci&oacute;n laboral e incluso estudios formales. En este sentido, las juventudes son definidas desde la falta de empleo y/u ocupaci&oacute;n, capacitaci&oacute;n y/o formaci&oacute;n educativa.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;Si pensamos que toda la gente es gente que &lt;em&gt;no termin&oacute; el secundario&lt;/em&gt;, supongo que debe haber sido por lo mismo, &lt;em&gt;no tiene el h&aacute;bito de asistir&lt;/em&gt; a un curso que se dicta dos veces a la semana, son tres horas por d&iacute;a, porque es de 9 a 12, lo estamos dictando ahora reducido, pero es as&iacute;. Supongo que es por eso m&aacute;s que nada, no &lt;em&gt;tienen h&aacute;bito de asistir, de estudio&lt;/em&gt;, y justamente l&lt;em&gt;a idea es que asistan para que tengan los h&aacute;bitos&lt;/em&gt; (18/PN).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el fragmento de entrevista que acabamos de compartir, observamos que las juventudes son definidas en funci&oacute;n de una serie de problem&aacute;ticas que parece que &lt;em&gt;son-de-las-juventudes&lt;/em&gt;. En este sentido, puede observarse un proceso de individualizaci&oacute;n y responsabilizaci&oacute;n de las problem&aacute;ticas (Cena, 2014b), pues desde las narraciones emerge como objetivo &ldquo;crear subjetividades que fueran agentes de sus propias condiciones de carencias al depositar as&iacute;́, en los individuos, la responsabilidad de modificar sus condiciones materiales de producci&oacute;n y reproducci&oacute;n de la vida&rdquo; (p. 4). Bajo este modo de abordar las juventudes, los agentes del estado administran, gestionan y desarrollan pol&iacute;ticas sociales que, en lugar de reconstruir las problem&aacute;ticas que &lt;em&gt;afectan-a-j&oacute;venes&lt;/em&gt;, terminan por establecer una serie de problem&aacute;ticas vinculadas con los modos de ser-estar de las juventudes. As&iacute;, parece que las condiciones de dificultad en la terminalidad educativa y problemas de inserci&oacute;n en el mercado de trabajo formal fueran condiciones que descansan en las juventudes y no en condiciones estructurales que producen y reproducen tal estado de cosas en el r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n capitalista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los problemas que se avizoran est&aacute;n vinculados, desde la cuesti&oacute;n juvenil que abordan las pol&iacute;ticas sociales estudiadas tambi&eacute;n, a una definici&oacute;n tradicional de las juventudes, esto es, como preparaci&oacute;n y/o transici&oacute;n a la adultez. Pol&iacute;ticas que, la mayor&iacute;a de las veces, marginan las particularidades de las realidades juveniles (Krauskopf, 2005) y se centran, en este caso, en la educaci&oacute;n formal y no formal como dispositivos de orientaci&oacute;n, capacitaci&oacute;n y formaci&oacute;n claves en el desarrollo de la poblaci&oacute;n joven, as&iacute; como en la participaci&oacute;n a trav&eacute;s de pr&aacute;cticas calificantes, pasant&iacute;as y/o planes como &lt;em&gt;primeros pasos&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;primeras experiencias&lt;/em&gt; en la inserci&oacute;n a un empleo &lt;em&gt;formal&lt;/em&gt;. En ese sentido, si bien hoy no existe un adulto modelo, con identidades fijas, &ldquo;la meta contin&uacute;a siendo ese adulto predeterminado por los estereotipos sociales&rdquo; (Krauskopf, 2005, p. 145).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3.3.2. Tu edad, tu condici&oacute;n&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En segundo lugar, las juventudes son delimitadas principalmente por un criterio etario que va desde los 16 a&ntilde;os hasta los 35, incorporando aquella definici&oacute;n referenciada en la trayectoria de vida. Desde las narraciones de los agentes estatales se refuerza la edad como elemento constitutivo y/o definitorio que establece el acceso o no de j&oacute;venes en las intervenciones estatales:&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;&ldquo;En la recepci&oacute;n las chicas ah&iacute; preguntan a qu&eacute; viene, la edad, y todo lo dem&aacute;s. Si tiene de 18 a 24 va al J&oacute;venes, siempre que no haya terminado el secundario [&hellip;]&rdquo; (18/PN).&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;&ldquo;[&hellip;] Si empez&oacute; a los 18 y a los 25 cuando se cumplen se acaba [&hellip;]&rdquo; (18/PN).&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;&ldquo;Nosotros nos manejamos con personas mayores de 18 a&ntilde;os, el Ministerio define a los j&oacute;venes a las personas que tienen entre 18 y 24 a&ntilde;os inclusive, todos los programas orientados a estas personas tienen que cumplir con el requisito de estar en esta franja etaria&rdquo; (18/PN).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las pol&iacute;ticas sociales forman parte de aquellas instituciones que normalizan y normatizan (Grassi, 2003) los modos en que las juventudes son pensadas, abordadas y definidas (V&aacute;zquez, 2015). Si bien el criterio etario constituye una mirada reduccionista y no suficiente para definir a las juventudes a partir de las Ciencias Sociales, los agentes del Estado lo toman como criterio para implementar y ejecutar las pol&iacute;ticas sociales. En este sentido, la heterogeneidad y diversidad de situaciones que conforman a las juventudes (Criado, 1998) queda reducido a un indicador etario y ocluido en las narraciones de los agentes. Bajo dicho par&aacute;metro, las juventudes quedan homogeneizadas y normalizadas, visibiliz&aacute;ndose el criterio etario como lo &lt;em&gt;normalmente joven&lt;/em&gt; e invisibilizando aquellas situaciones complejas que tambi&eacute;n definen a las juventudes como un grupo inminentemente heterog&eacute;neo, desconociendo incluso que pueden existir sujetos que, entrando en dicho recorte etario, no son j&oacute;venes (Margulis, 1998).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta uniformidad etaria en la definici&oacute;n de las juventudes se da tambi&eacute;n en los atributos a estas otorgados: aquellos vinculados con la infantilizaci&oacute;n de las juventudes como seres incompletos, inacabados, etc. En el apartado siguiente abordaremos este aspecto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3.3.3. Hacia una inferiorizaci&oacute;n de las juventudes&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;Denominaciones como &lt;em&gt;chico&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;nene&lt;/em&gt;, el hecho de que asistan a la oficina o secretar&iacute;a con sus padres, denota que las y los j&oacute;venes son percibidos como agentes en preparaci&oacute;n, como un pre-proyecto de futuro que, nuevamente, se encuentra en una etapa de transici&oacute;n a la vida adulta. En este sentido, las narraciones de los agentes involucrados en la implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas mapeadas se encuentran impregnadas de discursos y pr&aacute;cticas sociales adultoc&eacute;ntricas, &ldquo;basados en la discriminaci&oacute;n por edad y la representaci&oacute;n del adulto como modelo acabado de las metas futuras&rdquo; (Krauskopf, 2003, p. 495), como el deber ser hacia donde orientar a j&oacute;venes.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;&lt;em&gt;&ldquo;&lt;/em&gt;No solamente que &lt;em&gt;lo controlamos&lt;/em&gt; nosotros desde dos lados, nosotros &lt;em&gt;al chico&lt;/em&gt; le decimos si te pasa algo, si el puesto es administrativo y te hacen limpiar los ba&ntilde;os, entonces llamamos a la empresa y le decimos, y&lt;em&gt; si el chico falta, chico &lt;/em&gt;o cualquiera, el beneficiario falta, entonces la empresa llama, habla con el relacionador&lt;em&gt;&rdquo; &lt;/em&gt;(18/PN).&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;&ldquo;Tambi&eacute;n de &lt;em&gt;los chicos&lt;/em&gt; mismos sabe surgir el programa y est&aacute; bueno porque digamos como que todos colaboran y es una actividad bastante linda porque &lt;em&gt;ves 20, 30 chicos, 20, 30 j&oacute;venes&lt;/em&gt; en una actividad digamos comunitaria&rdquo; (18/PP).&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;&ldquo;Traba&hellip; trabajo, digamos, con &lt;em&gt;los chicos&lt;/em&gt; que est&aacute;n en los colegios y los que no&rdquo; (18/PM).&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;&ldquo;Comisi&oacute;n de adjudicaci&oacute;n, donde se determina un ingreso m&aacute;ximo para el grupo familiar, ese es b&aacute;sicamente &lt;em&gt;el punto que hace que el chico quede incluido o no&lt;/em&gt;&hellip;&rdquo; (18/PM).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir de estas citas puede observarse una &lt;em&gt;infantilizaci&oacute;n&lt;/em&gt; de las juventudes, ubicadas en un lugar de inferioridad y/o subordinaci&oacute;n respecto de las personas adultas, dando cuenta de que se vuelve necesario orientar, controlar, decir qu&eacute; y c&oacute;mo hacer, poniendo a las juventudes como objeto de intervenci&oacute;n en tanto &ldquo;toma a su interlocutor como objeto -objeto que los discursos circulantes configuran-, un otro -incompleto- del cual, con frecuencia, se espera, quiz&aacute;s, muy poco&rdquo; (Contino y Micheletti, 2019, p. 16). Esta definici&oacute;n desde los nenes, chicos o la &lt;em&gt;menorizaci&oacute;n&lt;/em&gt; de las juventudes, muchas veces entra en contradicci&oacute;n con las pr&aacute;cticas que llevan adelante los sujetos de las intervenciones estatales, pues dichas denominaciones pueden volverse &ldquo;hasta en ocasiones discordante tambi&eacute;n con las posibilidades que demuestra el sujeto para decidir c&oacute;mo vivir su propia vida&rdquo; (Contino y Micheletti, 2019, pp. 15-16), pues puede que alguien estatalmente considerado o definido como joven lleve adelante pr&aacute;cticas que no tienen mucho que ver con lo &lt;em&gt;normativamente&lt;/em&gt; considerado joven.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3.3.4. G&eacute;nero y juventudes, &iquest;un punto ciego?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &uacute;ltimo, solo en un caso espec&iacute;fico de las pol&iacute;ticas sociales revisadas se alude a la diferenciaci&oacute;n por g&eacute;nero. La definici&oacute;n que las pol&iacute;ticas sociales establecen de la poblaci&oacute;n destinataria implican siempre un recorte, delimitaci&oacute;n y/o legitimaci&oacute;n de qui&eacute;nes, entre 16 y 35 a&ntilde;os (dependiendo de la pol&iacute;tica) y bajo qu&eacute; par&aacute;metros (desocupados, desempleados, menores, mujeres, con estudios informales) son &lt;em&gt;objeto&lt;/em&gt; de la intervenci&oacute;n estatal. Las definiciones de las juventudes son producto de enfrentamientos, tensiones y luchas pol&iacute;ticas que producen y reproducen diversos sentidos, discursos y pr&aacute;cticas para nombrar, etiquetar e intervenir sobre esta poblaci&oacute;n (Chaves, 2009). En este sentido, ser j&oacute;venes, en tanto fen&oacute;meno objeto de disputas, implica ser, por un lado, agentes configurados por una trama material y simb&oacute;lica de significados; por otro, el resultado de relaciones sociales asim&eacute;tricas de poder que construyen una representaci&oacute;n ideol&oacute;gica de la divisi&oacute;n social de los grupos (Bourdieu, 2002) en t&eacute;rminos no solo de la edad, sino tambi&eacute;n de clase y g&eacute;nero. En las pol&iacute;ticas sociales analizadas no se particulariza en abordajes que tengan en cuenta la dimensi&oacute;n de g&eacute;nero, estableciendo y reconociendo a las juventudes a partir de las particularidades propias que definen a los varones j&oacute;venes. No obstante, en las narraciones de los agentes del Estado se expresa que de hecho son mayoritariamente mujeres quienes participan de las pol&iacute;ticas sociales.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;&ldquo;Mujeres, son m&aacute;s mujeres desocupadas y m&aacute;s mujeres las que vienen [&amp;#8230;] 5.049 es el total del 2008 al 2018. Y son 2.889 mujeres y 2.160 varones, si veo bien&rdquo; (18/Nacional).&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;&ldquo;Ah&iacute; est&aacute;n la mayor&iacute;a de los chicos, est&aacute;n todos ah&iacute;, que la mayor&iacute;a son chicas [&hellip;] Que tienen&hellip; si la mayor&iacute;a son chicas, son mam&aacute;s solteras, tienen uno o dos hijos cada una, algunas tres y son el sost&eacute;n de la familia digamos, no tienen al [&hellip;] Al marido, al pap&aacute; del&hellip; del nene, si&hellip;&nbsp; la mayor&iacute;a est&aacute;n solas, eh&hellip; y los pocos varones que, que hay tambi&eacute;n, eh&hellip; tambi&eacute;n tienen hijos. Ellos si est&aacute;n con la pareja digamos, la mam&aacute; est&aacute; sola pero el pap&aacute; no, siempre tiene la&hellip; la mujer&rdquo; (18/Municipal).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tal como sostiene Rodr&iacute;guez (2016), en las pol&iacute;ticas sociales orientadas a las juventudes prima lo sectorial en su definici&oacute;n, como el empleo, la violencia y/o la participaci&oacute;n, existiendo pocas intervenciones vinculadas espec&iacute;ficamente a las mujeres j&oacute;venes en tanto tema central de abordaje.&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;Es decir, se trabaja mucho en lo sectorial, en &aacute;reas tem&aacute;ticas como empleo, educaci&oacute;n, salud, etc., y se trabaja muy poco en sectores juveniles espec&iacute;ficos a pesar de que se reconoce mucho la idea de que la juventud no existe como tal y lo que se visualiza es a los j&oacute;venes en plural (Rodr&iacute;guez, 2019, p. 1.652).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto es, que si bien se reconoce una preponderancia de las mujeres j&oacute;venes en las pol&iacute;ticas sociales (Cena y Gonz&aacute;lez, 2019), en el dise&ntilde;o y ejecuci&oacute;n de estas los abordajes se dan homog&eacute;neamente sin discriminar en las mujeres j&oacute;venes espec&iacute;ficamente y las particularidades que configura la diferenciaci&oacute;n social del g&eacute;nero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;h4&gt;4. DISCUSI&Oacute;N&lt;/h4&gt;
&lt;p&gt;En este art&iacute;culo se propuso un an&aacute;lisis de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, particularmente sociales, que permiti&oacute; explorar los modos en que las juventudes adquieren relevancia, se constituyen, conforman y asumen existencia en el per&iacute;odo estudiado, a partir de un abordaje centrado en el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas sociales y las narraciones de los agentes involucrados en su ejecuci&oacute;n. En otras palabras, a partir de qu&eacute; atributos, significaciones y adjetivaciones las juventudes han sido problematizadas desde las intervenciones del Estado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como estrategia metodol&oacute;gica, el mapeo habilit&oacute; la identificaci&oacute;n, ubicaci&oacute;n, concentraci&oacute;n/dispersi&oacute;n, solapamiento de jurisdicciones, objetivos, recursos y abordajes de las pol&iacute;ticas sociales orientadas a las juventudes. Esta exploraci&oacute;n involucr&oacute; tanto pol&iacute;ticas sociales expl&iacute;citamente orientadas a j&oacute;venes, como aquellas que indirectamente se dirig&iacute;an a esta poblaci&oacute;n, lo que implic&oacute; superar el criterio etario para el an&aacute;lisis y orientar el &lt;em&gt;recorte&lt;/em&gt; del trabajo de campo a partir de dos dimensiones de estas intervenciones: la educaci&oacute;n y el trabajo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A los fines de este escrito, los ejes que aqu&iacute; se retoman permiten continuar problematizando este v&iacute;nculo entre pol&iacute;ticas sociales y juventudes:&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;El Estado a partir de las pol&iacute;ticas sociales se constituye en un actor central en la conceptualizaci&oacute;n de qui&eacute;nes son y no son j&oacute;venes; y en la conformaci&oacute;n de dicho grupo poblacional, sus problem&aacute;ticas, sus intereses, demandas y necesidades. En este sentido, el dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales analizadas son elaboradas por y para &lt;em&gt;una-juventud&lt;/em&gt;, y no &lt;em&gt;desde-y-con&lt;/em&gt; las juventudes.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;La construcci&oacute;n de las juventudes que realizan las pol&iacute;ticas sociales (ya sea desde su dise&ntilde;o y/o ejecuci&oacute;n) interacciona con el paradigma adultoc&eacute;ntrico que predomina en la definici&oacute;n de este grupo social dentro de las Ciencias Sociales. Esto se observa al analizar los criterios que se toman en cuenta al momento de conceptualizar o definir qui&eacute;nes son incluidos/excluidos de la intervenci&oacute;n estatal. Por un lado, la preeminencia de la edad, como dato biol&oacute;gico arbitrario, contin&uacute;a siendo el par&aacute;metro desde el cual se elaboran e implementan acciones dirigidas a las juventudes sin considerar otros aspectos significativos que estas presentan en sus diferentes condiciones materiales de existencia. Por otro lado, la mirada puesta en entender a las juventudes desde el ciclo vital que las define desde las faltas o de manera incompleta y, por lo tanto, en una etapa de tr&aacute;nsito para llegar a un punto socialmente valorado: la adultez.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Las problem&aacute;ticas a partir de las cuales las juventudes son adjetivadas, contin&uacute;an con esta perspectiva adultoc&eacute;ntrica que impregna las pol&iacute;ticas sociales analizadas. De esta manera, los agentes del estado que administran, gestionan y desarrollan pol&iacute;ticas sociales en lugar de reconstruir las problem&aacute;ticas que &lt;em&gt;afectan-a-las-juventudes&lt;/em&gt; terminan por establecer una serie de problem&aacute;ticas vinculadas con los modos de ser-estar de estas. Aqu&iacute; la noci&oacute;n de transici&oacute;n entre la educaci&oacute;n y el trabajo delimitadas en t&eacute;rminos de faltas (dificultad en la terminalidad educativa y problemas de inserci&oacute;n al mercado de trabajo formal) refiere a situaciones que descansan &uacute;nicamente en las juventudes, y no a las condiciones estructurales que delimitan sus contextos.&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;h4&gt;REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS&lt;/h4&gt;
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&lt;p&gt;PLESNICAR, L. (2016). Juventudes y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en Am&eacute;rica Latina: conversaci&oacute;n con Ernesto Rodr&iacute;guez. &lt;em&gt;Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ni&ntilde;ez y Juventud &lt;/em&gt;[S.l.], &lt;em&gt;14&lt;/em&gt;(2), 1.651-1.657.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;RODR&Iacute;GUEZ, E. (2003). Pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de juventud en Am&eacute;rica Latina: de la construcci&oacute;n de espacios espec&iacute;ficos al desarrollo de una perspectiva generacional. &lt;em&gt;Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ni&ntilde;ez y Juventud,&lt;/em&gt; &lt;em&gt;1&lt;/em&gt;(2), 15-43. Recuperado de: &lt;a href=&quot;http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;amp;pid=S1692-715X2003000200002&amp;amp;lng=en&quot;&gt;http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;amp;pid=S1692-715X2003000200002&amp;amp;lng=en&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;SOLANILLA, M. U. (2007). La metodolog&iacute;a cualitativa para la investigaci&oacute;n en Ciencias Sociales. Una aproximaci&oacute;n &ldquo;mediogr&aacute;fica&rdquo;. &lt;em&gt;Intersticios. Revista sociol&oacute;gica de pensamiento cr&iacute;tico&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;1&lt;/em&gt;(1), 99-126. Espa&ntilde;a: Universidad Complutense de Madrid. Recuperado de: &lt;a href=&quot;http://www.intersticios.es/article/view/671&quot;&gt;http://www.intersticios.es/article/view/671&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;SCRIBANO, A. (1998). Ontolog&iacute;a e Imagen del Mundo: Algunas Hip&oacute;tesis para su interpretaci&oacute;n. En &lt;em&gt;Segundo Encuentro de la Red de Filosof&iacute;a y Teor&iacute;a Social&lt;/em&gt;. pp. 209-225. Centro Editor de la Secretar&iacute;a de Ciencia y Tecnolog&iacute;a de la Universidad Nacional de Catamarca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;SCRIBANO, A. &nbsp;(2004). A manera de introducción. De Fantasmas e Imágenes Mundo: una mira oblicua de la teor&iacute;a social latinoamericana. En Scribano, A. (2004). &lt;em&gt;Combatiendo Fantasmas&lt;/em&gt;. Pp. 6-18. Chile: Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Sociales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;SCRIBANO, A. y DE SENA, A. (2009). Las segundas partes s&iacute; pueden ser mejores: algunas reflexiones sobre el uso de datos secundarios en la investigaci&oacute;n cualitativa. &lt;em&gt;Sociolog&iacute;as&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;11&lt;/em&gt;(22), 100-118. doi: &nbsp;&lt;a href=&quot;https://doi.org/10.1590/S1517-45222009000200006&quot;&gt;https://doi.org/10.1590/S1517-45222009000200006&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;SCRIBANO, A.; DE SENA, A. y CENA, R. B. (2015). Social policies and emotions in Latin America: A theoretical approach to their analysis. &lt;em&gt;Corvinus Journal of Sociology and Social Policy&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;6&lt;/em&gt;(2). doi: &lt;a href=&quot;http://dx.doi.org/10.14267/cjssp.2015.02.01&quot;&gt;http://dx.doi.org/10.14267/cjssp.2015.02.01&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;UNICEF (2002). &lt;em&gt;Adolescencia: una etapa fundamental&lt;/em&gt;. Nueva York, Estados Unidos: Unicef.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;V&Aacute;ZQUEZ, M. (2015). &lt;em&gt;Juventudes, pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y participaci&oacute;n. Un estudio de las producciones socioestatales de la juventud en la Argentina reciente&lt;/em&gt;. Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires: Grupo Editor Universitario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;VOMMARO, P. (2015). &lt;em&gt;Juventudes y pol&iacute;ticas en la Argentina y en Am&eacute;rica Latina&lt;/em&gt;. Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires: Grupo Editor Universitario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;VOMMARO, P. (comp.) (2016). &lt;em&gt;Juventud y desigualdades en Am&eacute;rica Latina y Caribe.&lt;/em&gt; Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires: Clacso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;ol class=&quot;easy-footnotes-wrapper&quot;&gt;&lt;li class=&quot;easy-footnote-single&quot;&gt;&lt;span id=&quot;easy-footnote-bottom-1-1249&quot; class=&quot;easy-footnote-margin-adjust&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h4&gt;
&lt;p&gt;Art&iacute;culo de investigaci&oacute;n correspondiente al proyecto: &lt;em&gt;Pol&iacute;ticas sociales, juventudes y territorio: un mapeo de las intervenciones sociales en Villa Mar&iacute;a y San Francisco&lt;/em&gt;, financiado por la Secretar&iacute;a de investigaci&oacute;n y Extensi&oacute;n del Instituto Acad&eacute;mico Pedag&oacute;gico de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Villa Mar&iacute;a. Fecha de inicio: 29 junio de 2018. Resoluci&oacute;n rectoral 594, proyecto finalizado en diciembre de 2019.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este escrito es producto de una versi&oacute;n ampliada y revisada de la presentada en las XIII Jornadas de Sociolog&iacute;a. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, 2019.&lt;/p&gt;
&lt;h4&gt;&lt;a class=&quot;easy-footnote-to-top&quot; href=&quot;#easy-footnote-1-1249&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class=&quot;easy-footnote-single&quot;&gt;&lt;span id=&quot;easy-footnote-bottom-2-1249&quot; class=&quot;easy-footnote-margin-adjust&quot;&gt;&lt;/span&gt;Para definirlas no hemos utilizado directamente un criterio etario, sino que hemos tomado los criterios y definiciones derivados de las intervenciones estatales previamente mencionadas que se han orientado directamente a j&oacute;venes. En otras palabras, utilizando como referencia lo que esas intervenciones estatales sostienen como juventudes es que hemos calculado el criterio aludido.&lt;a class=&quot;easy-footnote-to-top&quot; href=&quot;#easy-footnote-2-1249&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;]]></body></article></rdf:RDF>